Lágrimas de sal. En mi pecho, una canción y en mi mente, destrucción.
Un cuervo canta. Un grillo grazna. La luna ilumina y el sol mengua. Se esconden, todos, tras la llegada. Nada puede combatirla, nada puede salvarla, nada puede evitar el fin. Nadie lo nota. La noche llega y con ella el sol menguante. Liquido negro que salta y arde. Reflejo de sol que ilumina la oscuridad que ha abandonado la luna.
Chirría una canción. El soporte cae. El pecho se derrumba. Lloran las estrellas en supernova como ofrenda. El sol se esconde tras las nubes y no queda reflejo. Todo es negro. Las tiras que salen de sus brazos rodean su cuello. Brillan y chillan en armonía. Chispas que rebotan y prenden. Frío que anhela y pierde. Ojos que escapan y no sienten. Mente que arrasa y miente. Líquido negro que llueve ferviente. Corazón que trata pero se detiene.