Eres la persona que en mi mundo brilla. Eres aquel que camina entre las zarzas que hago crecer a mi alrededor, mientras me abrazo a mí misma, intentando ocultarme al mundo. Eres el único capaz de apartarlas y ver qué se esconde tras ellas. Ni yo misma soy capaz.
Eres la persona que mis sueños enloquece, que mi mundo acelera. Eres la persona que ocupa mi mente y mi alma. Eres, eres, eres. Eres tanto y eres todo. Y sin embargo no te das cuenta. Tú tampoco puedes ver el brillo que desprendes, pero yo puedo ver el tuyo y tú puedes ver el mío. Quizás, en algún momento de este angosto camino, seamos capaces de verlo por nosotros mismos, de ver lo que el uno ve en el otro. Quizás, y solo quizás, podamos comprender de dónde viene tanto brillo.
Quizás ese paso sea el más importante y determinante, quizás en ese momento nos demos cuenta de lo cabezotas que estamos siendo.
Y en ese preciso instante continuaremos andando el camino. Todo aparentemente igual y, sin embargo, distinto. Completamente inapreciable y para nosotros imprescindible.
Los delirios de las dos se transforman en delirios de las seis. El sol sale y yo me regocijo en su luz, único consuelo de la soledad en una noche helada y oscura.
No me apetece dormir. Aun con los párpados rogando por un descanso y la frialdad de la oscuridad que lucha por quedarse, no quiero cerrar los ojos. Quiero atesorar cada momento, quiero alargar cuánto pueda la calidez de mi pecho que tus palabras han producido. Quiero que esta sonrisa tonta de colegiala dure hasta que tus palabras la reclamen de nuevo.
Y, sin embargo, dormiré. Dormiré porque sé que aun en los sueños seguiré sonriendo, con los sueños enloquecidos en mi mente, con tu viva imagen. Se empiezan a quejar mis sueños. Quieren más momentos, más imágenes y más sentimientos con los que poder jugar a gusto en mi mente. Lo quieren todo y no se van a dar por satisfechos con menos.
Pero por ahora tendrán que aguantar con lo que tienen, estoy segura de que se las arreglarán lo suficiente como para que sueñe sonriendo una noche más, como para que me levante pensando que estás a mi lado aún, como para que me hagan desearte aún más.
La fina barrera que separa la cordura del delirio empieza a deslizarse como si de una gota de agua se tratase.
lunes, 18 de julio de 2016
miércoles, 13 de julio de 2016
Frío
Te echo de menos. Extraño que mi cuerpo se mueva por sí solo en busca del tuyo. Extraño la mera sensación de tu compañía, tus palabras que me hacen flotar. En las nubes, no hay nada abajo, todo es ancho y azul cielo, puro, incorrompible.
Pero el frío llega, impasible y decidido a quedarse. ¿Quien se cree? Ni que fuera tan fácil extinguir la llama. Ni aun con la distancia de su lado, será capaz de apaciguar el fuego que enciende nuestras almas en este verano sin fin.
Adelante, no te quedes ahí mirando.
Este es tu hogar ahora. Aquí has podido refugiarte siempre, y ahora más que nunca arde la chimenea.
No tengas miedo. Es posible que acabes con alguna quemadura. ¿Pero qué es una quemadura menor en comparación al frío?
Abraza tu hogar, protegelo con tus brazos al igual que tú serás bienvenido por los suyos.
No hay nada que temer, que arda el mundo si así lo desea. Que las llamas devoren todo a nuestro alrededor si así ha de ser.
Pero el frío llega, impasible y decidido a quedarse. ¿Quien se cree? Ni que fuera tan fácil extinguir la llama. Ni aun con la distancia de su lado, será capaz de apaciguar el fuego que enciende nuestras almas en este verano sin fin.
Adelante, no te quedes ahí mirando.
Este es tu hogar ahora. Aquí has podido refugiarte siempre, y ahora más que nunca arde la chimenea.
No tengas miedo. Es posible que acabes con alguna quemadura. ¿Pero qué es una quemadura menor en comparación al frío?
Abraza tu hogar, protegelo con tus brazos al igual que tú serás bienvenido por los suyos.
No hay nada que temer, que arda el mundo si así lo desea. Que las llamas devoren todo a nuestro alrededor si así ha de ser.
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