jueves, 13 de julio de 2017

Destrucción

Es difícil. Siento que nunca voy a ser querida. Y eso está bien, es simplemente producto de valorarme por la aceptación de los demás. No es que no sea querida, es que aun si lo fuera, yo simplemente no lo creería. Intento huir de la dependencia y de mi zona de confort para poder estar conmigo misma y pensar. Sin embargo, a cada instante de debilidad siento el irrefrenable impulso de acudir a la persona a la que me haya agarrado en ese momento. La persona que apretará mi mano y no me dejará caerme. Quiero pensar que nunca me soltará, pero es inútil. Cada uno tiene su camino propio, y esperar que alguien se aparte del suyo para poder tirar de mí es simplemente egoísta.

No puedo depender de nadie más. Tengo que acabar de valorarme por la aceptación ajena. Pero, ¿cómo? ¿Hay algo de valor acaso? ¿Qué sentido tiene? ¿No es más sencillo dejarse llevar por la corriente una vez más? No puedo apreciarme a mí misma si no veo nada digno de aprecio, si a cada momento que me quedo sola el mismo silencio me destruye.

Soy incapaz de ver qué tengo que ofrecer, qué aporto, quién soy. No es una opción que alguien me diga que todo está bien, que no estoy sola.
Porque sí lo estoy, y no sé vivir con ello.

¿Cómo puedes convivir con la persona que más te odia? Acabarás siendo destruida.

No me importa. Es lo que debo hacer.

¿Por qué no pides ayuda? ¿Realmente crees que será mejor estar sola?

No es necesario. Es lo que debo hacer.

¿Por qué no te agarras a alguien, quien sea?

Me aterra. No puedo agarrarme a alguien en quien no confíe y, si es con alguien que confíe, será aún peor. No puedo cumplir con las expectativas y sentiré pena de mí misma. Esperaré ser el centro de su mundo y eso obviamente no ocurrirá, porque nadie nunca será el centro del mío tampoco. Así que me alejaré y volveré a estar sola, una vez más. Volveré a sentirme de la misma manera y, además, estará el añadido de haber decepcionado a la persona que intentaba tirar de mí.

Entonces, ¿quieres estar sola?

No, pero es lo que debo hacer.

¿Qué es lo que realmente quieres?

Que pare este tiovivo y me pueda bajar, sentarme en un banco y observar el cielo con la única compañía del viento. Llegar al final de este camino pedregoso que parece que no acaba nunca. Parar. Descansar. Que se detenga.

miércoles, 12 de julio de 2017

5 julio

Lo siento tanto. Lo siento todo. Se ve que realmente todo es mejor sin mí. Siento no haber sido suficiente.
Y eso está bien, no voy a estar donde no hago bien.
Sin embargo, es doloroso. Es doloroso darse cuenta de que eres un problema, de que eres una carga. Que nunca dejarás de ser dependiente y nunca te sentirás bien. No es cuestión de tiempo, es cuestión de mentalidad. Y no tengo la fuerza suficiente para vivir conmigo misma. No soy capaz.

Realmente hay un problema conmigo y puede que sea simplemente mi existencia. No soy capaz de salir adelante, no tengo ganas. No me apetece luchar y esforzarme por cambiarlo, no voy a poder conseguirlo así que, ¿para qué?

Solo soy una carga y eso no va a ser así más.
Se acabó, os dejaré a todos en paz.
Lo siento.

2 junio

Simplemente estoy cansada. Pasan los días y aumenta el abatimiento. Intento hacerlo todo lo mejor posible, pruebo nuevas formas de actuar, pero la reacción siempre es la misma.
No importa que me encuentre mal. No importa qué me ocurra. Solo importa la impotencia de quien lo presencia.

Entonces, ¿no sería mejor guardar silencio? Si nadie lo sabe, si todo queda dentro, todo irá bien. Sonreiré. Reiré. Saltaré. Demostraré lo feliz que soy a cada momento. Al final, incluso yo me creeré esa mentira. Y así, seguiré sonriendo, riendo y saltando. Y no habrá nadie capaz de decir que todo mi comportamiento sea una simple actuación, porque nadie reconoce cuándo un buen actor está fingiendo. Solo será una persona más en sus vidas, hasta que se aburran. O hasta que reviente.

En cualquier caso, es mejor así. Porque nadie se pregunta qué pensará la persona que siempre sonríe.