martes, 6 de febrero de 2018

Copos de nieve ❤ Feliz San Valentín

Como dos gotas de agua que caen al suelo sobre un mar de lluvia, se pierden una y otra vez y desconocen si volverán a encontrarse. Se alejan y se acercan, sin otra brújula que el frío. Como un copo de nieve tenaz que se cristaliza con tanta fuerza y estabilidad y, sin embargo, es tan frágil sobre tus manos. Como una mirada mal disimulada que se desvía con rapidez de su objetivo pero nunca deja de observar. Como una caricia reprimida que no puede echarse atrás. Los movimientos tanto tiempo estipulados se salen de su control y los pensamientos manipulados por sí mismos se vuelven conscientes de la realidad. Conocedores de lo que está por llegar, aceleran la respiración y el tempo se pierde por completo. Los nervios afloran y las manos que tocaban comienzan a temblar. El estridente sonido retumba por todo el lugar y un par de manos aplauden la obra de precoz final. Los dedos se deslizan por las teclas hasta dejarse caer al agua. La partitura se encharca y todo vuelve al comienzo.
Nada ha ocurrido, la meta es el punto de salida.

Pero en esta ocasión, las gotas se encuentran y nadie sabe por qué. Por primera vez, la nieve no se deshace y los dedos siguen tocando, jugando con las teclas y saboreando cada sonido con éxtasis. Con cada compás se escapa un suspiro y una sonrisa con cada sostenido. La música no deja de sonar, buscando poder ahogarse en los brazos y asfixiarse en las caricias. Cada nota se convierte en una pincelada del cuadro más bello que mis dedos puedan interpretar. El aire se esfuma y todo se hunde, tratando de encontrar ese punto en el que las gotas de agua se encontraron, en el que dos almas conectaron.