miércoles, 13 de julio de 2016

Frío

Te echo de menos. Extraño que mi cuerpo se mueva por sí solo en busca del tuyo. Extraño la mera sensación de tu compañía, tus palabras que me hacen flotar. En las nubes, no hay nada abajo, todo es ancho y azul cielo, puro, incorrompible.

Pero el frío llega, impasible y decidido a quedarse. ¿Quien se cree? Ni que fuera tan fácil extinguir la llama. Ni aun con la distancia de su lado, será capaz de apaciguar el fuego que enciende nuestras almas en este verano sin fin.

Adelante, no te quedes ahí mirando.
Este es tu hogar ahora. Aquí has podido refugiarte siempre, y ahora más que nunca arde la chimenea.
No tengas miedo. Es posible que acabes con alguna quemadura. ¿Pero qué es una quemadura menor en comparación al frío?
Abraza tu hogar, protegelo con tus brazos al igual que tú serás bienvenido por los suyos.
No hay nada que temer, que arda el mundo si así lo desea. Que las llamas devoren todo a nuestro alrededor si así ha de ser.

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