sábado, 28 de mayo de 2016

Supernova

Todo era luz y brillo. Todo eran destellos y belleza, color y vida.
Hasta que el sol explotó, llevándose por delante absolutamente todo. Arrasando con cada pequeña cosa, cada pequeña partícula que pudiera quedar, cualquier reminiscencia de lo que una vez fue.
Y una vez que el sol se ha esfumado, no queda nada. Una vez que ha sido víctima, no hay vuelta atrás.
Solo quedarán como recuerdo los restos de helio y sangre en tus manos. Sólo podrás recordarlo saboreando lágrimas amargas.
Y el sol no estará ahí para aliviarte.

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