No vuelvas a esconderte en las sombras de tu propio corazón. No ahora, que me parecía ver su destello por primera vez.
Hablo desde la ignorancia y la incertidumbre, pero con honestidad.
No huyas, ahora que conseguías que avanzara. No te escondas, ahora que lograbas que diera lo mejor de mí, ahora que empezaba a encontrarme cómoda con el cambio.
¿Qué batallas has de ganar?
Yo lucharé todas a tu lado.
¿Qué pesadillas te impiden descansar?
Yo estaré ahí para ahuyentarlas.
¿A qué miedos no te puedes enfrentar?
Yo acabaré con todos ellos.
Sólo no te escondas, no ahora, que intentaba que la esperanza corriera las cortinas para hacerte ver de nuevo el sol, que creía que podría alejar las sombras que te atormentan.
Ingenua de mí, fracaso una y otra vez. Pero no pienso dejar de intentarlo, aunque sea inútil.
Pero no te rindas ahora.
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