lunes, 5 de septiembre de 2016

Mejor

No quiero salir de esa jaula de hielo y cristal. Está vacía, fría. Sólo se refleja en el cristal mi indeseable y resignada mirada. Sólo hay una salida, fácil de abrir y difícil de atravesar. Pero no la considero una opción. Tampoco hay ventanas, y la única luz que entra es la que consigue colarse entre el hielo. Pero hay tanta oscuridad rodeando esa pequeña luminosidad, que no puedo evitar temblar.

Escucho pasos, se acercan. Se asoma un ser extraño y siniestro, con una sonrisa con la que podría tener pesadillas toda mi vida. Sus manos recorren mi cuerpo, arrancando cada pequeño trozo como el que arranca un trozo de mala hierba. Sin consideración ni compasión.
"Es mejor que no tengas ojos, sólo te sirven para ver lo que has causado.
Es mejor que no tengas oídos, sólo te sirven para escuchar los llantos inacabables que has provocado.
Es mejor que no tengas boca, pues sólo te ha servido para herir a aquellos que te importan."

No intento escapar, yo también sé que lo mejor es que esté ahí. Congelada, apartada, irrelevante, rota. Una mera reminiscencia de lo que una vez fue. Y nunca más será.

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